Solución del problema energético está fuera de la Tierra


Los científicos continúan presentando al mundo propuestas sobre nuevas alternativas al petróleo, la hulla y al gas. Se trata de ideas bastante audaces, cuya realización económica es de momento objeto de muchas discusiones.

La gente poco perita queda perpleja con el vuelo de la fantasía de los inventores que nos inducen a ver cosas habituales bajo ángulos distintos. Por ejemplo, los científicos que se empeñan en crear baterías que acumulen la energía que se genera durante la actividad diaria del ser humano. Otros especialistas proponen sacar partida de los latidos del corazón. Terceros, de la fuerza de gravedad.

En general, la opinión pública científica mundial se ha incorporado en la carrera de la búsqueda de nuevas fuentes renovables de energía, debido a que las fuentes alternativas anteriores a los hidrocarburos ya no parecen tan exóticas. Ese exotismo puede a veces distraernos de la esencia. Por ejemplo, los movimientos de los animales, (y como un caso particular, del hombre), desde tiempos inmemoriales que ha sido empleado como promotor de distintos mecanismos. Baste con mencionar el asno en el molino o el esclavo en la galera. El empleo de la fuerza de gravedad dista de ser algo nuevo también. En eso se asienta justamente el trabajo, por ejemplo, de las estaciones hidroeléctricas.

En otras palabras, de momento no pueden proponer nada nuevo, fundamentalmente, en la energía alternativa. Como sea, las ideas más constructivas y realmente nuevas están vinculadas al trabajo del sol, de las masas de aire y del agua. Pero, en estos ejes tradicionales justamente para la energía alternativa se está lejos de lo real. El académico Vasili Bogoiavlenski, subdirector del Instituto de problemas del petróleo y el gas, comentaba:

–Las ideas son por cierto realizables, pero la cuestión está en el volumen. Resulta que es colosal la necesidad de recursos energéticos. Y las nuevas corrientes difícilmente puedan sustituir tales fuentes tradicionales de energía como el petróleo y el gas. Si el veinte fue considerado siglo de petróleo, el presente ha sido declarado siglo del gas. No hay que olvidar que, con el empleo del petróleo y el gas se resuelve un cúmulo de otros problemas, aparte del energético. En particular, se produce un sinnúmero de bienes útiles de demanda cotidiana. Ellos nos rodean y es imposible renunciar a ellos. De suerte que el petróleo y el gas serán insustituibles en el próximo siglo.

El problema general de la energía alternativa sigue siendo su baja eficacia, sobre todo a escala industrial. Los gastos sumados en la producción son superiores, a menudo de la cantidad de la energía obtenida. En suma, si la energía alternativa tiene derecho a la existencia sería exclusivamente como hijastra de la energía tradicional. Yuri Ríkov, del Instituto de Matemática Aplicada y especialista del Instituto de Energía y Finanzas señalaba al respecto:

–Debe tener lugar la diversificación de las fuentes de energía. El equilibrio va a cambiar un poco para 2040, 2050. Pero, de todas maneras, las fuentes minerales seguirán desempeñando largo tiempo un papel principal. Actualmente, se considera que va a igualarse la proporción del petróleo, de la hulla y del gas. Es posible que aquí pueda añadirse la renovada. Si no van a ocurrir cambios tecnológicos sustanciales, pienso que será menor la tasa de la energía atómica.

Muchos expertos ven el futuro de la energía alternativa en el empleo deliberado de las tecnologías del pasado. Se trata en particular de la pequeña energía. Aunque ella entrega una energía más dispendiosa que la gran energía, los costos son compensados, parcialmente, por la proximidad del consumidor. Infunden optimismo las alternativas vinculadas a las nuevas tecnologías y a los tipos de combustible para las centrales atómicas. Se trata de la asimilación de la síntesis termonuclear y del helio-3, el “combustible termonuclear ideal” encontrado en la Luna. En general, a juicio de muchos científicos, solo nuestro Astro rey puede satisfacer todas las necesidades de energía de la humanidad. Así, resultaría que, la solución cardinal del problema energético de nuestra civilización requeriría, como sea, abandonar la Tierra. Esta es una empresa sumamente dispendiosa y científicamente inmensa. Pero, en caso de tener éxito, sus resultados compensarán con creces todos los gastos concebibles e inconcebibles.

Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2014_01_15/Solucion-del-problema-energetico-esta-fuera-de-la-Tierra-2498/

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