Palabras y estrellas


A fines del año pasado, el Departamento de Astrofísica de la NASA publicó un documento de ciento diez páginas con previsiones y sugerencias para el desarrollo de los estudios astrofísicos en los próximos treinta años: Enduring Quest, Daring Vision.

El programa supone continuar las búsquedas de una “segunda Tierra”, estudiar la evolución de estrellas y galaxias y aclarar la naturaleza de la energía oscura. Redactado en el estilo de un “pronóstico literario”, el volumen interesaría no solo a los estudiosos, sino también al lector común, a quien también está dirigido.

Esta publicación complementa y amplía las tradicionales proyecciones decenales (decadal surveys) que sirven para definir, a nivel de expertos, las principales tareas y proyectos científicos por los próximos diez años. Los autores del plan de treinta años (investigadores de diversas universidades estadounidenses, la NASA y otras entidades científicas) trataron de extrapolar algunas prioridades incluidas en la más reciente proyección correspondiente a 2010, formulando tres problemas fundamentales por resolver en las próximas tres décadas y ofreciendo las herramientas adecuadas para hacerlo.

La primera interrogante es si estamos solos en el universo (Are we alone?), o diciéndolo de otra manera, si hay vida en alguna parte fuera del planeta Tierra. En términos astrofísicos, esto supone continuar la búsqueda, clasificación y la exploración detallada de los sistemas planetarios y de otras estrellas con sus planetas. La segunda interrogante –¿Cómo venimos aquí ? (How did we get here?)– se refiere a la génesis y el desarrollo de diversos objetos del universo desde estrellas hasta galaxias, tanto las más lejanas, ubicadas en la frontera visible del universo, hasta las más próximas a nosotros.

La tercera y última interrogante es cómo funciona nuestro universo (How does our Universe work?). Se trata de aclarar las leyes físicas fundamentales que regulan el desarrollo del universo y, en primer término, el misterio de sus “primeros instantes” y la llamada “materia oscura”.

El periodo de treinta años está dividido en tres etapas de aproximadamente diez años cada una. La primera, la de acción inmediata (near-term era), supone mantener proyectos en marcha, como el observatorio europeo GAIA, y lanzar misiones programadas para los próximos años, como el observatorio estadounidense de rayos infrarrojos JWST). La segunda etapa está definida como “era de formación” (formative era) y contempla el lanzamiento de cinco aparatos espaciales de la serie Surveyor, principalmente, para realizar observaciones generales de control y estadísticas. La tercera y última etapa lleva el nombre de “era de previsiones” (visionary era) e incluye el uso de aparatos del tipo Mapper con la misión de explorar a fondo los objetos más interesantes de los encontrados anteriormente. El documento detalla las tareas científicas concretas y la secuencia de su ejecución por proyectos. Los datos que obtengan los aparatos espaciales servirán para solucionar diversa clase de tareas.

Al revisar la publicación, lo primero que salta a la vista es el gran interés de sus autores hacia los planetas extrasolares. Últimamente, estos cuerpos, antes considerados “exóticos”, se han convertido en un fenómeno masivo acaparando la atención de la comunidad científica y el público en general. Los “nuevos mundos” de los libros de ciencia-ficción se están materializando a ojos vista. Los autores del documento aseguran que pronto podremos conocer los más próximos de ellos.

Otro detalle de interés es el estilo de la publicación que dista mucho del lenguaje de los informes científicos y una seca enumeración burocrática de tareas primordiales y secundarias. Es muy figurativo y metafórico e incluye paralelos entre los estudios astrofísicos y la exploración de nuevas tierras y fantasías sobre futuros vuelos interplanetarios. Hay párrafos enteros evidentemente orientados a despertar el interés hacia el proyecto entre las personas de a pie.

Esto es comprensible: los científicos necesitan demostrar que la astrofísica sigue siendo indispensable, a pesar de la crisis financiera y un riesgo real de quedarse sin presupuesto. Pero hay algo más que publicidad en todo eso. Históricamente, muchos descubrimientos astrofísicos y la propia imagen del universo se asocian en la consciencia de millones, si no miles de millones de personas, con EEUU y su telescopio espacial Hubble. Queriéndolo o no, toca corresponder al papel de buque insignia global en las exploraciones del universo. Además, este texto es realmente alentador. Si hay algo en este mundo capaz de motivarnos para un viaje a las profundidades del universo en tiempos de catástrofes financieras y sociales, será una curiosidad desinteresada.

Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2014_01_13/Palabras-y-estrellas-9088/

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